miércoles, 18 de octubre de 2006

Las REINAS de Manuel Gómez Pereira

Desde que tuve la oportunidad de leer la reseña hace menos de dos semanas en la revista Eskape -uno de mis suplementos preferidos en El Tiempo- me hice al propósito de ir a verla, a pesar de lo precario de la situación económica. Esta tarde, cuando mi Bebé determinó que la mejor forma de tener la excusa de vernos era invitándome a cine, no vacilé un segundo en decirle que era esa y no otra la película elegida. Busqué la sala y el horario más convenientes por la red.
Me recogió cerca de las seis y media de la tarde, me llevó a San Rafael (hace más de tres años decidimos ir a cine únicamente a salas de Cinemark), comimos y entramos a la sala. Empecé un poco asustado por la bajísima asistencia: cuatro "comensales". Pero en cuanto empezó la presentación, no tuve la más mínima duda de estar frente a una película, al menos, rescatable. Me hubiese atormentado haber resultado viendo un hueso. Es algo casi intolerable para mí. Ricardo es más indulgente al respecto.
La historia muy ingeniosa, como suele suceder con todo el cine español de vanguardia, historias que se van hilando irremediablemente de manera imperceptible. Las actrices de primerísima categoría. Los actores, hasta en los roles heterosexuales, bellísimos. Cada uno con un encanto muy especial, muy a pesar de su heterogeneidad. La forma, divertidísima, con el lleno de conflictos suficientes para provocar la sonrisa angustiosa que finalmente provoca un feliz resultado.
Enmarcada en un momento histórico del logro de los derechos civiles y sociales peninsulares, invita a una refrescante y sosegada reflexión en torno al amor, con los maricas como su mejor excusa, pero al fin y al cabo solo amor, del más cursi, del más perverso y sano amor posible, ocasionalmente sólo comprendido por los gays.
Creo que es mi más sincera recomendación: Reinas. Disfrútenlas, pueden estar retratando a sus reinas y a Ustedes-nosotros mismos.
Besitos y que ojalá alcancen antes de que desaparezca de cartelera.
Ah, es tan buena, que mi Bebé me pidió que se la regalara.

Poquitas palabras para decir

...que agradezco inmensamente aquellos mensajes de cumpleaños sinceros y cargados de cariño ausente. Besos, abrazos y caricias para todos
... que estoy contento porque por fin y de una vez por todas firmamos y arrancamos en el proyecto de Las Américas. Las cosas no van a ser fáciles, las expectativas son muy grandes, pero al fin hay algo en qué estabilizar el quehacer diario. Desde el miércoles de la semana pasada estoy pegado en eso
... que adoro a mi Bebito aunque a ratos nos hagamos pasar malos ratos
... que estoy feliz leyendo todos los blogs gays que encuentro, que los reviso a diario, que me encantan los comentarios, que las fotos, que la diversidad de temas, que los videos, que me indexen, que me digan, que me regañen
... que me siento anciano, llego rendido en las tardes al regresar de la Clínica, que ya no tengo los bríos de antes pero que trato de seguir haciendo todo lo mejor que puedo
... que me embarga la tristeza por la separación -espero extremadamente temporal- a la que nos vemos obligados por efectos de la mala racha y de la escasez de pacientes usuarios de mis servicios
... que este fin de semana estuvimos de rumba con una pareja de lesbianas (Paola y Liliana) amigas de mi suegra, ambas naturales de Pereira, una procedente de NYC, con mucho Absolut, paseo sabanero, postres y desmandes gastronómicos, enamoradas de los animales (¡qué martirio!), que las despedimos esta mañana en el aeropuerto, que contaré detalladamente en un próximo post (que ya se me van acumulando los temas y no aparece la inspiración suficiente)
... que tengo una caspa atroz y salvaje desde hace unos pocos días y no sé qué hacer
... que mientras las cosas van mejorando me dan cada vez más ganas (ese es mi afrodisiaco)
... que qué fríos tan hachepés los que han hecho en las noches, que ante la ausencia de mi Bebé me azotan como el peor castigo
... que estoy como loco pensando en el bendito grupo y las benditas canciones para responder a la tarea que me puso demock77, uno de los congéneres bloggers desde su último post y que no deja de martillarme la cabeza
... que quiero entrar otra vez a gimnasio (¿Barbie tech?)
... que -nuevamente- gracias a Milo, ya tengo tema para otro post, aunque me sigo devanando los sesos tratando de recordar quién y cómo es
... que mi Bebé ya viene a recogerme para que vayamos a cine
Que te mando un besito apretado y un abrazo endulzadito.

martes, 10 de octubre de 2006

Día nacional del orgullo LGTB

Esta tarde, a las seis y cuarto de la tarde, llegué a casa de Mamá y en un acto -que se podría calificar de explícita rebeldía- sintonicé en el principal televisor el canal institucional del Congreso de la República, para seguir -a oscuras- la votación del proyecto de Ley ciento treinta de dos mil cinco.
Después de escuchar sendas intervenciones de varios senadores, a favor y en contra (Claudia Rodríguez de Castellanos, Álvaro Araújo, Gustavo Petro, entre otros), se procedió a votación de carácter nominal.
Apretado resultado, como apretado sentía el corazón con cada negativa; arrojó 49 a favor y 40 en contra. A las 7:19 el secretario leyó el recuento de votos y a las 7:25 se proclamó la aprobación para que se reconozcan los derechos patrimoniales y la seguridad social para parejas conformadas por individuos del mismo sexo como Ley de la República.
Celebré -en la oscuridad y en mi silencio mudo- con lágrimas ocultas, pocas pero agitadas hasta los más recónditos sentimientos cuando las cámaras se atrevieron a enfocar a las ahora reconocidas barras, que con un igualmente callado GRACIAS en los colores de la Patria, era tan callado y profundo como mi silencio mudo.
...
Atrás quedaron argumentos tan débiles como el temido horadamiento del núcleo familiar, cuyas bases empezaron a ser heridas con la protección del concubinato en el año noventa.
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Reconocimiento para los conservadores, que le dieron libertad a sus copartidarios para votar a conciencia, no bajo los lineamientos de la bancada.
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Pitos y chiflidos para algunos liberales que -lejos del librepensamiento- votaron en contra declarando objeción de conciencia.
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Palmas para Gustavo Petro (!), que -una vez proclamado el resultado- desvió la atención de la sala polemizando sobre algún proyecto de importancia agrícola, evitando así los infortunados comentarios que se hubieran podido seguir dando en contra del proyecto, aún después de haber sido aprobado.
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Espero que sea con Ricardo, mi Bebé, con quien pueda hacer uso de los derechos que -con todo y a pesar de todo- nos hemos ganado.